La importancia de una aplicación de SPF precisa

La mayoría de los usuarios aplican significativamente menos protector solar del requerido para lograr el nivel de protección indicado en la etiqueta del producto. Este déficit a menudo se debe a la falta de guía visual sobre el volumen apropiado. Una técnica de medición estandarizada asegura que toda el área del rostro y el cuello reciban una cobertura suficiente todos los días.

El método de los dos dedos proporciona un proxy confiable para el volumen recomendado necesario para el rostro y el cuello. La consistencia en este hábito de aplicación diario minimiza el error humano y previene una cobertura irregular.

  1. Limpia la piel. Comienza con el rostro limpio para asegurar que el producto se adhiera directamente a la superficie de la piel. Elimina cualquier residuo de productos nocturnos con un limpiador suave. Seca la piel con una toalla limpia.
  2. Mide el producto. Exprime dos líneas de protector solar comenzando desde la base del dedo índice hasta la punta y del dedo medio hasta la punta. Este volumen está calibrado para el área de la superficie de la cara y el cuello promedio. No midas aplicando el producto directamente sobre el rostro.
  3. Distribución inicial. Transfiere el producto medido de tus dedos a cinco puntos principales: la frente, la punta de la nariz, cada mejilla y la barbilla. Usa las yemas de los dedos limpias para distribuir el producto por el rostro en secciones pequeñas y uniformes. Asegúrate de llegar a la periferia cerca de la línea del cabello y las orejas.
  4. Aplicación en el cuello. Después de cubrir el rostro, aplica una longitud de dedo adicional de producto en el cuello y el escote si lo deseas. Extiende el producto hacia abajo para cubrir toda el área de la piel visible. Usa movimientos largos y amplios para asegurar una película uniforme.
  5. Fijación final. Deja que el producto se asiente durante al menos un minuto antes de aplicar cualquier cosmético. Evita frotar o dar golpecitos vigorosos, ya que esto puede desplazar la película. Asegúrate de que el producto haya creado una capa uniforme sobre todos los contornos.
La consistencia en el volumen de aplicación es más crítica que la frecuencia de los cambios de producto.