Aplicar Sérum en el cuello sin desperdicio

La mayor parte de la pérdida de sérum se produce por una dosificación inadecuada y el escurrimiento por gravedad. Cuando se aplica directamente con un cuentagotas en el cuello, el líquido a menudo desciende demasiado rápido para ser absorbido por las capas superficiales. El uso de un método controlado de calentamiento en la palma evita este desperdicio.

Esta técnica se centra en la distribución y retención en la superficie. Siguiendo estos tres movimientos, te aseguras de que el producto permanezca donde se aplica hasta que la piel alcance la saturación.

  1. Dosificar en la palma. Dispensa tres gotas de sérum en el centro de la palma de tu mano dominante. No dejes que el cuentagotas toque la piel del cuello, ya que esto contamina el frasco. Cierra la palma durante tres segundos para llevar el producto a la temperatura de la piel.
  2. Distribución inicial. Usa los dedos para recoger el sérum calentado de la palma. Aplica el producto comenzando desde la clavícula hacia la mandíbula. Utiliza movimientos largos y ligeros para cubrir la superficie de manera uniforme.
  3. La presión de tres movimientos. Divide el cuello en tres segmentos: central, izquierdo y derecho. Coloca las palmas de las manos planas contra la parte central del cuello, aplicando una presión firme y constante durante diez segundos. Repite esto en los lados izquierdo y derecho, asegurándote de que las palmas cubran todo el ancho de la garganta.
  4. Barrido final. Usando el residuo restante en tus manos, realiza un único barrido final desde la base del cuello hasta la mandíbula. Deja que el sérum se seque al aire durante un minuto antes de aplicar cualquier producto posterior. Esta pausa evita que el producto se apelmace o se diluya.
La eficiencia en la aplicación se determina por la cantidad de producto que permanece en la superficie prevista.