El caso de la aplicación con el dedo anular

La técnica de aplicación sigue siendo la variable más pasada por alto en una rutina de cuidado de la piel funcional. Mientras el mercado se centra en las formulaciones, la presión mecánica aplicada durante la aplicación determina la eficacia y seguridad del proceso.

La piel que rodea los ojos es notablemente más fina y frágil que el resto de la anatomía facial. Usar el dedo índice o medio a menudo ejerce una fuerza innecesaria, lo que puede causar tirones o microestiramientos del tejido con el tiempo.

  1. Dispense el producto. Apriete una cantidad de crema no mayor que un grano de arroz en la punta del dedo. Usar demasiado producto puede hacer que migre hacia el ojo o que se desperdicie innecesariamente. Asegúrese de que sus manos estén limpias antes de tocar el aplicador o el tubo.
  2. Transfiera al cuarto dedo. Si dispensó el producto en su mano dominante, transfiera una pequeña cantidad a la yema de su dedo anular. El dedo anular es anatómicamente el dedo más débil de la mano. Esta falta inherente de fuerza sirve como un limitador natural de la cantidad de presión que puede ejercer.
  3. Ejecute el movimiento de golpecitos. Dé golpecitos suaves con la crema a lo largo del hueso orbital en lugar de aplicarla directamente en el párpado. Comience en la esquina interior y muévase hacia afuera, hacia las sienes. Continúe este movimiento de golpecitos hasta que el producto esté distribuido uniformemente y completamente absorbido.
  4. Selle la aplicación. Una vez que la crema se haya absorbido, use el mismo dedo para dar golpecitos suaves a cualquier residuo restante. No estire la piel ni frote de un lado a otro. Permita que el calor natural de su dedo ayude a asentar la fórmula.
El dedo más débil proporciona el control más preciso sobre la piel más fina del rostro.