El protocolo de doble limpieza

La piel congestionada a menudo se beneficia de una limpieza nocturna exhaustiva que prioriza la eliminación de contaminantes a base de aceite y sebo. El método de doble limpieza utiliza un limpiador a base de aceite como primer paso para disolver las impurezas superficiales, seguido de un limpiador a base de agua para refrescar la superficie de la piel.

Esta técnica se basa en el principio de que lo similar disuelve lo similar. Al eliminar adecuadamente la acumulación diaria sin fricción agresiva, se preserva el equilibrio natural de la superficie de la tez.

  1. Aplica aceite sobre la piel seca. Dispensa tres pulsaciones de aceite limpiador en las palmas secas. Masajea el aceite sobre el rostro seco con movimientos lentos y circulares. Asegúrate de cubrir el puente de la nariz, la línea del cabello y la mandíbula, donde las impurezas se acumulan habitualmente.
  2. Emulsiona con agua. Humedece tus manos con agua tibia y masajea tu rostro de nuevo. El aceite se convertirá en una consistencia lechosa a medida que emulsiona. Este paso es necesario para romper el vínculo entre el aceite y las impurezas superficiales.
  3. Enjuaga y sigue. Enjuaga el rostro a fondo con agua hasta que el aceite se haya eliminado por completo. Aplica un limpiador a base de agua sobre la piel húmeda, masajeando suavemente para levantar cualquier residuo restante. Enjuaga de nuevo con agua tibia hasta que la superficie se sienta limpia pero no tirante.
  4. Comprobación final. Examina la línea de la mandíbula y la línea del cabello en busca de puntos olvidados. Si la piel se siente suave al tacto y refleja la luz de manera uniforme, el proceso ha finalizado.
Un enfoque constante y suave es más eficaz que una exfoliación agresiva para mantener el equilibrio de la piel.