Reconstructores vs. Mascarillas: La jerarquía de productos

El mantenimiento del cabello a menudo sufre de una falta de comprensión de la taxonomía de los productos. Los consumidores tratan frecuentemente las mascarillas capilares y los reconstructores como intercambiables, sin embargo, cumplen funciones fisiológicas distintas para el tallo del cabello.

Un reconstructor está diseñado para reforzar la integridad estructural, mientras que una mascarilla aborda los niveles de hidratación. Seleccionar el producto incorrecto para tus necesidades específicas de cabello puede llevar a una fragilidad continua o a una suavidad excesiva, resultando en una mala manejabilidad.

  1. Evaluar la densidad y elasticidad del cabello. Tira suavemente de un solo mechón de cabello limpio y húmedo. Si se rompe inmediatamente, céntrate en un reconstructor. Si se estira significativamente sin volver a su forma original, céntrate en una mascarilla hidratante.
  2. Eliminar el exceso de agua superficial. El cabello saturado no puede absorber eficazmente los ingredientes concentrados. Usa una toalla de microfibra para exprimir suavemente la humedad de medios a puntas antes de proceder a la aplicación del tratamiento.
  3. Aplicar el producto por secciones. Divide el cabello en cuatro cuadrantes. Aplica tu tratamiento elegido a dos centímetros de la raíz, concentrando la saturación en las puntas porosas. Usa un peine de púas anchas para distribuir el producto uniformemente por la cutícula.
  4. Aclarar con agua fría. Aclara a fondo hasta que el agua salga clara. Usa agua fría para ayudar a cerrar la cutícula después de que el tratamiento se haya absorbido. Evita el agua caliente, que puede eliminar el beneficio de la aplicación.
La proteína proporciona el armazón, mientras que la hidratación asegura la flexibilidad.