Exfoliantes a base de aceite vs. a base de agua

La exfoliación física requiere un vehículo de entrega para suspender el agente abrasivo. El material base dicta cómo el producto interactúa con la superficie de la piel y cómo se enjuaga. Seleccionar entre fórmulas a base de aceite y a base de agua es una cuestión de tipo de piel y preferencia ambiental.

Los exfoliantes a base de aceite utilizan grasas para proporcionar deslizamiento y humedad residual. Los exfoliantes a base de agua se basan en humectantes y tensioactivos para proporcionar un acabado más limpio. Comprender la distinción previene la acumulación de residuos o la sequedad excesiva.

  1. Prepara la superficie. Comienza con la piel húmeda y tibia. Evita aplicar exfoliantes sobre superficies completamente secas, ya que la fricción puede ser demasiado intensa. Usa agua tibia para ablandar la capa externa antes de la aplicación.
  2. Selecciona la base. Elige un exfoliante a base de aceite si tu piel se siente tirante o deshidratada. Elige un exfoliante en gel a base de agua si prefieres una sensación sin residuos o si tienes piel grasa. La base debe coincidir con tus necesidades estacionales actuales.
  3. Aplica con presión. Distribuye una cantidad de producto del tamaño de una palma sobre las extremidades con movimientos circulares y amplios. Usa una presión ligera. Deja que la base actúe como amortiguador entre las partículas abrasivas y la piel.
  4. Enjuaga a fondo. Enjuaga con agua tibia hasta que las partículas abrasivas se eliminen por completo. Si usas un exfoliante a base de aceite, asegúrate de que no queden residuos grasos en el suelo o en la piel. Para los exfoliantes a base de agua, asegúrate de que se elimine toda la pegajosidad gelatinosa.
  5. Seca y sella. Seca la piel con una toalla limpia en lugar de frotar. Aplica una crema hidratante ligera si has usado un exfoliante a base de agua. Si has usado un exfoliante a base de aceite, la piel puede estar suficientemente hidratada.
El vehículo es tan importante como el grano.