Ácido Glicólico vs. Ácido Láctico: La Guía Práctica de los AHA para el Cuerpo

La exfoliación química en el cuerpo a menudo se aborda con más fuerza de la necesaria. La piel de tus extremidades es más gruesa que la del rostro, pero sigue siendo susceptible a la irritación si se trata con el peso molecular incorrecto de alfahidroxiácido. El ácido glicólico y el ácido láctico representan las dos opciones más comunes para el mantenimiento corporal no profesional.

Comprender la diferencia entre estos dos se reduce a cómo interactúan con la barrera cutánea. Si bien ambos funcionan disolviendo el pegamento intercelular que mantiene unidas las células muertas, su tamaño físico determina con qué rapidez y profundidad se asientan en la superficie, dictando la intensidad del resultado.

  1. Comienza con una superficie limpia y seca. Nunca apliques un tratamiento con ácido sobre la piel húmeda. El agua puede acelerar la penetración del ingrediente activo, provocando escozor innecesario. Utiliza un limpiador suave y con pH equilibrado y asegúrate de haber secado la piel por completo con una toalla antes de comenzar.
  2. Elige tu ácido según la densidad de la piel. Selecciona ácido láctico si tienes la piel más fina en el pecho o el cuello, ya que su mayor tamaño molecular lo mantiene más cerca de la superficie. Usa ácido glicólico para áreas con piel más gruesa, como las rodillas, los codos o los talones, donde se requiere una penetración más profunda para suavizar la textura.
  3. Distribuye el producto de manera uniforme. Vierte una pequeña cantidad en la palma de tu mano o sobre un disco de algodón reutilizable. Aplica con movimientos largos y amplios, dirigiéndote hacia el corazón. Evita la piel rota o áreas con irritación activa, ya que los ácidos intensificarán estas condiciones.
  4. Deja que la fórmula actúe. Deja que el producto se seque al aire por completo antes de vestirte. Usar ropa ajustada inmediatamente después de la aplicación puede eliminar el producto o crear un punto de fricción que induzca sensibilidad. La paciencia aquí previene una absorción desigual.
  5. Sella la hidratación. Continúa con una crema hidratante simple y sin fragancia para reforzar la barrera que acabas de exfoliar. Este paso es obligatorio, ya que previene la pérdida de agua transepidérmica. El ácido hace el trabajo de eliminar las células, mientras que la crema realiza el trabajo de mantenimiento.
El ácido glicólico penetra rápidamente; el ácido láctico proporciona hidratación mientras exfolia.